30/06/2020 | Noticias de actualidad

La importancia de la calidad del aire en las oficinas post Covid-19

Las tendencias que se estaban comenzando a aplicar en los nuevos proyectos de edificios de oficinas saludables, se han visto aceleradas por el COVID-19, y se han tenido que adaptar los espacios de trabajo para la vuelta a la actividad, siguiendo las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según la OMS, la población de las ciudades pasa entre el 80 y el 90% de su tiempo en ambientes cerrados. En estos espacios cerrados (oficinas, escuelas, hospitales, centros comerciales,…) coexisten bacterias, virus, ácaros, partículas o humo ambiental de tabaco que pueden alterar la calidad del aire interior y originar efectos nocivos en la salud de las personas.

Es muy importante tener un sistema de climatización adecuado que permita una ventilación apropiada, para que, por ejemplo, los virus que pudieran estar en gotas o partículas en suspensión no afecten a otros usuarios y se minimice el contagio.

Factores que determinan la calidad del aire

La Agencia de Protección del Medio Ambiente Estadounidense ha identificado varios factores que determinan la calidad del aire en las oficinas:

  • Sistemas de ventilación y recirculación del aire, calefacción, y aire acondicionado.
  • Uso de dispositivos de filtración del aire que eliminen los contaminantes nocivos.

La inversión en estos factores mejorará el bienestar de los trabajadores, pero también de su productividad. Por ejemplo, unos niveles más altos de CO2 afectan la capacidad de las personas para concentrarse, usar información y tomar decisiones.

¿Qué factores influyen en el aire interior de una oficina?

  • Factores físicos como la humedad relativa, la velocidad del aire, la temperatura y el ruido.
  • Factores químicos como el dióxido de carbono (indicativo de una insuficiente renovación del aire interior) o diferentes agentes patógenos (virus y bacterias).
  • Factores relativos a las tareas de mantenimiento del edificio, de la limpieza, reformas o remodelaciones.
  • Las propias actividades de los ocupantes del edificio.

El Gobierno ha publicado una guía de recomendaciones sobre el uso de los sistemas de climatización, haciendo especial hincapié en la importancia de la renovación del aire, con un mínimo de 12,5 litros por segundo (l/s) y ocupante, que es el valor que el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios atribuye a un aire de buena calidad.

Para conseguir este valor se tiene que aumentar la ventilación y/o reducir la ocupación de los espacios.

Entre algunas de las recomendaciones recogidas, caben destacar:

  • Siempre que sea posible, trabajar con aire exterior, minimizando la recirculación.
  • Ventilación de al menos 2 horas antes de la hora de llegada al edificio dejando un caudal más bajo 2 horas tras el cierre del edificio.
  • Reforzar el mantenimiento de los climatizadores y mantener la ventilación en fines de semana con un caudal mínimo que permita la ventilación de los ambientes.


La apertura de las oficinas pasará por la adaptación de los espacios de trabajo y la reincorporación paulatina a la nueva normalidad, con el objetivo de minimizar riesgos y aplicar las medidas que garanticen la salud de los trabajadores y clientes.